Dos de las columnas entorchadas que se exponen en el Museo estarán en el MNAC de Barcelona

Dos de las columnas entorchadas que formaban parte de la fachada del Paraíso de la Catedral, y que se exponen en el Museo, viajan estos días hacia Barcelona, como parte de la exposición temporal «Sant Pere de Rodes y el Maestro de Cabestany: la construcción de un mito», que organiza el @museunacional. Las piezas se unirán a otras obras de arte, procedentes tanto de Cataluña, como de Italia o Francia, para conformar un homenaje al escultor más genial e internacional del románico catalán, el Maestro de Cabestany —para algunos un verdadero Picasso del siglo XII— y su obra maestra, la perdida portada de Sant Pere de Rodes, en Port de la Selva (1160-1170). La exposición podrá visitarse del 19 de marzo al 28 de junio.

La portada norte, del Paraíso o Francígena, sustituida en 1757 aparentemente por su estado ruinoso por la actual fachada de Azabachería, contaba con seis columnas en cada entrada, «tres a la derecha y tres a la izquierda» tal y como cuenta el Códice Calixtino. Parte de esas seis columnas eran, con seguridad, estos fustes, de los que llama la atención su influjo clásico con el que el arzobispo Gelmirez quiso evocar, en Compostela, la homónima plaza de San Pedro de Roma, donde había viajado pocos años antes con un séquito entre los que, tal vez, estaría el maestro de Platerías.

A la influencia estilística romana, debe sumarse el programa iconográfico que se desarrolla en los fustes, en cinco de los cuales hay una referencia al castigo recibido por el pueblo elegido por causa de sus pecados.