Monseñor Francisco Prieto presidió en la catedral la celebración de la Festividad de la Presentación del Señor, Jornada Mundial de la Vida Consagrada, y durante la cual tiene lugar la tradición bendición de las candelas. Participaron un buen número de miembros de la vida consagrada, presentes en la ciudad
En su homilía, el prelado les dirigió un saludo cercano y les expresó un agradecimiento especial por su dedicación sostenida en el tiempo. Reconoció su labor en ámbitos como la educación, la acción social, el trabajo pastoral y parroquial, así como su acompañamiento silencioso en múltiples realidades humanas. Afirmó que su presencia constituye una “expresión profética” y un don para la Iglesia diocesana.