Esta mañana, la Fundación Catedral presentaba un nuevo libro, fruto de la investigación llevada a cabo a lo largo de los cuatro últimos años en la catedral de Santiago: Historia construida de la catedral de Santiago de Compostela. De los orígenes al siglo XIV.
Desde el momento en que se inician los trabajos de restauración del templo, en el año 2010, la Fundación Catedral entendió que cualquier intervención sería una oportunidad de investigación, como evidencian publicaciones anteriores. Este volumen viene a aplicar una metodología ya enunciada en el artículo «Historia construida de la fachada occidental», presentado en 2022 en el XII Congreso Internacional de Estudios Jacobeos. Esta metodología parte del valor de la realidad construida y de las huellas de las etapas desaparecidas, aplicando el escáner 3D y los vuelos con dron, y el posterior traslado en planos de la realidad registrada por la nube de puntos. Todo ello, junto al trabajo simultáneo con la historia y la historia del arte, la lectura y relectura del conocimiento acumulado, y la visión incisiva que proporciona la fotografía patrimonial y documental, permite desentrañar los procesos constructivos con la mayor precisión.
El libro está dedicado a los maestros y a los canteros, cuya capacidad de ideación y comprensión espacial nos asombra hoy en día, desde la extracción de la piedra, su corte, su talla y el emplazamiento en su lugar preciso. Así, partiendo del asiento de la catedral en un terreno abrupto y escarpado, se vuelve a dibujar las etapas edificatorias desde los restos del edículo romano, su cristianización, la inventio del sepulcro del Apóstol y sus discípulos en la Alta Edad Media y la subsiguiente construcción de la pequeña iglesia de Alfonso II y la basílica de Alfonso III.
La gran fábrica románica es fruto de la lucidez del obispo Diego Peláez que a partir de 1070 concibe, con los maestros Bernardo el viejo y Roberto, el proyecto de una catedral luminosa, que Diego Gelmírez hará resplandecer después en sus sucesivas etapas como administrador, con el concurso del maestro Esteban, superando como obispo el asedio del señorío y la población y, por fin, impulsando el triunfo de la arquitectura, ya como arzobispo hasta 1140.
En 1168 aparece Mateo, el maestro de la gloria, dirigiendo las obras de la fase final de la catedral románica, apuntando ya al gótico, con la maravilla del Pórtico de la Gloria. Ya en la centuria siguiente, los epígonos del maestro concluirán y embellecerán el santuario apostólico, y el arzobispo Juan Arias le imprimirá impulso con la culminación del claustro gótico y el inicio de una nueva cabecera hacia la plaza de la Quintana, que quedaría inacabada.
El estudio alcanza hasta el siglo XIV, cuando la catedral adquiere un aspecto encastillado, debido a las frecuentes refriegas entre el poder arzobispal y una nueva burguesía que desea emanciparse. Remata el volumen con un apéndice a modo de revisión de la evolución del edículo apostólico, reformado por el obispo Gelmírez y más tarde en el barroco, siguiendo las directrices del fabriquero Vega y Verdugo, hasta que en la última etapa del siglo XIX los canónigos López Ferreiro y Labín Cabello redescubren las reliquias que habían permanecido ocultas durante tres siglos y convierten el edículo en una cripta concebida para que los peregrinos pudiesen rendirles culto, restaurada y ampliada ya en los años 1960 por Francisco Pons Sorolla y Manuel Chamoso Lamas.
Integran el equipo de investigación responsable de la edición, presidido por Daniel Lorenzo, director de la Fundación Catedral, Xerardo Estévez, arquitecto; David Chao, historiador del arte; María Xosé Fernández, historiadora; Adrián Martín, arquitecto; Denís Estévez, fotógrafo; y Jesús Bouza, arquitecto colaborador.
