La Catedral de Santiago y la Universidad de Torun en Polonia acaban de intercambiar sus dos joyas más preciadas respondiendo a la profunda relación que cada año trae a miles de peregrinos polacos por los Caminos de Santiago hasta la tumba del Apóstol Santiago. El nuevo facsímil del Códice Calixtino entrará a formar parte de los fondos de esta Universidad que dedica tanto esfuerzo al estudio jacobeo, de la mano del profesor y sacerdote Piotr Roszak, aunque sea el voluntario y confesor polaco en la Catedral de Santiago Lukas Skarzynski quien lo lleve. El Archivo-Biblioteca de la Catedral de Santiago recibe el facsímil de Copérnico, De revolutionibus libri VI, en la primera edición impresa en Nürenberg en 1546, poco después de la muerte del canónigo y astrónomo polaco nacido en Torun en 1473 y fallecido en 1543. Es la divulgación oficial del famoso y transcendental “giro copernicano”, la demostración de la teoría heliocéntrica. La Tierra gira, con el resto de planetas, alrededor del Sol.
Precisamente la proximidad del eclipse solar del 12 de agosto de 2026 nos recuerda la dedicación científica de tantos eclesiásticos humanistas como Copérnico, quien dedica al papa Pablo III su libro. Su sucesor Gregorio XIII será famoso por aplicar los grandes conocimientos matemático-astronómicos de otros eclesiásticos a la impresionante reforma del calendario que aún hoy armoniza los ritmos del Sol, la Luna y nuestro calendario. Roma y muchos ámbitos académicos eclesiásticos recibieron con interés científico estos estudios aunque en otros ámbitos luteranos y también católicos suscitaron perplejidad religiosa. Los muchos prejuicios y desconocimiento de la relación fe y ciencia aún en pleno siglo XXI (entre agnósticos tanto como entre creyentes) nos permiten entender bien su presencia en el XVI en nuestras sociedades.
El Calixtino recoge la belleza inspiradora de la creación de Dios en el sol y las estrellas, como fuente de espiritualidad y motor de transformación personal y social: un camino de estrellas que nos pone en camino hacia una meta, Santiago. Copérnico recoge la precisión laboriosa y metódica de la matemática aplicada a la observación científica de esa misma creación que, habiendo dejado en el cristianismo de ser algo sobrenatural poblado de dioses, admite ser conocido por la razón humana, don de Dios iluminado por la fe. Por eso en el humanismo encontramos poetas, teológos, matemáticos y astrónomos en estos sabios que honramos hoy mirando al cielo mientras caminamos por un Camino de estrellas con los pies en la tierra.
Para leer más sobre el eclipse desde la historia de nuestro Archivo, pueden leer a Jorge García en Galicia Histórica agosto 2026.
Francisco Buide del Real, canónigo archivero de Santiago de Compostela
