La catedral acoge la ceremonia de toma de posesión de nuevos canónigos

Este domingo 28 de junio, a las 17 h, el Arzobispo de Santiago, Monseñor Francisco Prieto, presidió en la catedral la celebración de las primeras vísperas de la Solemnidad de los Santos Pedro y Pablo, durante la cual tuvo lugar la toma de posesión de tres nuevos canónigos del cabildo metropolitano, nombrados el pasado 1 de junio.

Se trata de los sacerdotes Don Alfonso Novo Cid-Fuentes, Don Roberto Martínez Díaz y Don José Sánchez Piso. La ceremonia siguió el rito tradicional: tras la lectura del decreto arzobispal por parte del secretario del cabildo, cada uno de los nuevos canónigos realizó la profesión de fe y prestó juramento ante el Evangelio. Acto seguido, acompañados por dos padrinos canónigos, recibieron como distintivo propio de su nueva condición el bonete. Finalmente, fueron conducidos a sus respectivos sitiales en el coro catedralicio, signo visible de su integración en el cabildo.

La celebración reunió a los miembros del cabildo catedralicio, sacerdotes diocesanos, familiares de los nuevos canónigos, representantes de la vida diocesana y numerosos fieles que quisieron acompañar este momento de especial relevancia para la Iglesia compostelana.

Durante su homilía, monseñor Francisco Prieto destacó el profundo significado eclesial de la incorporación de nuevos canónigos a la Catedral compostelana, subrayando que esta responsabilidad no constituye un reconocimiento honorífico, sino una llamada al servicio. Inspirándose en la figura de san Pablo, recordó que la vocación cristiana nace de la pertenencia a Cristo y de la misión de anunciar el Evangelio: «No habla primero de su dignidad, sino de su pertenencia. No habla de un honor recibido, sino de una misión confiada». El arzobispo invitó a los nuevos canónigos a ejercer su ministerio desde la oración, la fraternidad y el cuidado de la celebración litúrgica, recordando que cada gesto de acogida y cada palabra de consuelo pueden convertirse en un camino para acercar a las personas a Cristo. Asimismo, puso en valor el papel de la Catedral de Santiago como una Iglesia viva que, además de custodiar la memoria del apóstol Santiago, debe seguir siendo un espacio donde resuene el Evangelio para los fieles y para los miles de peregrinos que llegan hasta ella.

Al término de la celebración, D. Alfonso Novo Cid-Fuentes tomó la palabra en nombre de los tres nuevos canónigos. En una intervención de marcado contenido pastoral, expresó la emoción que supone incorporarse al cabildo de una catedral que concentra siglos de historia, arte, peregrinación y fe, aunque recordó que la verdadera grandeza de la Iglesia no reside en el esplendor de sus edificios o ceremonias, sino en su capacidad para iluminar la vida de las personas. «La Iglesia es luz, no donde brilla, sino donde ilumina«, afirmó, para destacar el trabajo cotidiano que se desarrolla en las parroquias, los conventos, los monasterios, la catequesis, la celebración de la Eucaristía y el acompañamiento a los enfermos y a quienes sufren, así como la labor de Cáritas y otras entidades comprometidas con la dignidad de las personas más vulnerables. Novo Cid-Fuentes subrayó que custodiar la tradición apostólica significa transmitir de generación en generación el mensaje vivo del Evangelio y no limitarse únicamente a conservar el legado del pasado. En este sentido, recordó que una Iglesia verdaderamente apostólica no puede permanecer centrada en sí misma, sino que está llamada a salir al encuentro de la humanidad.

Galería fotográfica

El libreto de la celebración, que incluye una semblanza de los nuevos canónigos, puede descargarse aquí.